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Cómo ser imparcial al realizar una entrevista

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Nuestro trabajo como periodistas es proveer información para el debate público, no dirigirlo. Debemos descubrir los hechos, no crearlos.
Nuestro papel como periodistas es descubrir la información, prepararla y exponerla para el beneficio de la audiencia. No estamos aquí para manipular, forzar o fabricar. Entonces, ¿cuáles son las actitudes esenciales que se necesitan al cubrir una noticia?
Escribí estos consejos formativos después de una experiencia en el Cáucaso, donde fui entrevistado por una joven periodista. Pensé que la entrevista iba a ser sobre el curso que yo estaba dando. A los pocos minutos quedó claro que la periodista tenía una sola pregunta en la mente. Quería saber qué pensaba de los medios de comunicación de su país y no dejaba de repetir la pregunta, claramente ansiosa por escuchar la respuesta que quería oír.
Ese hecho me hizo acordar las muchas veces que he salido a cubrir un hecho noticioso con un resultado final en mente. Al igual que todos los periodistas siempre he querido que mi nota fuera publicada, en forma impresa cuando trabajaba para un periódico o en los boletines y programas de actualidad cuando trabajaba como corresponsal para radio y televisión. Yo también quería que mi nota fuera impactante, profunda, inolvidable y – seamos sinceros – me ganara elogios.
Mirando hacia atrás, y con la entrevista del Cáucaso en mente, he aquí algunas ideas sobre cómo asegurarse de que el periodismo se relacione con la realidad y no con nuestra propia idea de cómo una situación debe discurrir.
1- Mantener una mente abierta. Está bien empezar una entrevista habiendo estudiado el tema previamente y con una pregunta o cuestión candente en mente. De hecho, no hacerlo podría ser visto como descuidado y podría volverte vulnerable a la manipulación.
Sin embargo, es necesario mantener una mente abierta y estar preparado para lo inesperado. Puede ser que haya una línea fuerte a cuestionar distinta a la que habías pensado mientras te preparabas para la entrevista. Es probable que no puedas ver esa oportunidad si te basas en un guión establecido y en tener un resultado final en mente.
Un buen periodista tiene que estar preparado para dejar atrás el guión y mantener una mente abierta.
2- No fuerces un tema. Algunos periodistas malinterpretan la resistencia a un cuestionamiento a una forma de admisión de culpabilidad, y creen que si el entrevistado se niega a contestar o evita la cuestión entonces tiene algo que ocultar. Es posible que no signifique eso.
Podría significar que fue una mala pregunta que no es relevante al tema. También podría significar que la persona entrevistada realmente no tiene una respuesta o una opinión formada. También podría significar que el periodista no entiende la complejidad de los temas que se discuten. Si presionas demasiado en momentos como estos podrías terminar pareciendo un tonto y podrías dañar la integridad del medio de comunicación al que representas.
La confrontación no es necesariamente un signo de buen periodismo –sólo porque generaste una reacción en el entrevistado no quiere decir que hayas probado un buen punto.
3- Sé firme pero justo. Se puede ser riguroso y sólido en una entrevista y seguir siendo justo. Tu trabajo consiste en descubrir hechos que de no haber sido por ti el mundo nunca habría conocido. Es probable que no logremos eso con una competencia de gritos. Se necesita un cuestionamiento claro y una interpretación razonable de las respuestas. Tu papel no es parecer inteligente y sumar puntos en contra de la persona entrevistada. Tu función es proveer información para el debate público para que las personas puedan tomar decisiones educadas.
Debes estar preparado a dar marcha atrás si tienes una pregunta que es claramente irrelevante y fuera de tema. También debes estar preparado para admitir cuando te equivocas o cuando todavía estás aprendiendo. Debes estar preparado para reconocer un buen punto si el entrevistado ofrece una explicación plausible.
Tu papel no es sumar puntos en contra de la persona entrevistada.
Recuerda siempre que es más importante desafiarte a ti mismo con nuevos retos que desafiar al entrevistado. De lo contrario aparecerás como arrogante y carente de objetividad e imparcialidad.
Las entrevistas son una conversación en dos direcciones, no de un solo sentido. Entrevistas unidireccionales que buscan un resultado final predeterminado rara vez son más que sermones cuyo uso únicamente sirve a medios de comunicación que tienen intereses creados y que buscan controlar la agenda editorial.
Este artículo fue publicado inicialmente en Media Helping Media (MPM), un sitio de formación que ofrece recursos gratuitos para periodistas que trabajan en Estados en transición, en países post-conflicto y en zonas donde la libertad de expresión y la libertad de prensa está en peligro. El artículo completo se traduce en su totalidad en los seis idiomas usados por IJNet con el permiso de Media Helping Media.
Fuente: http://ijnet.org/es/blog/como-ser-imparcial-la-hora-de-realizar-una-entrevista

Nuevas formas de circulación de la información alejan al periodista de su fuente

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El escritor argentino Ricardo Piglia, ganador de la XVII edición del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, expresó este lunes que la relación entre información y periodismo moderno tienen actualmente una estrecha línea divisoria debido a que “han aparecido nuevas formas de hacer circular la información”.

Durante la rueda de prensa que ofreció en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), Piglia manifestó que la aparición de nuevas tecnologías permite una mayor crítica al ejercicio actual del periodismo, porque aunque el periodista esté más alejado de su fuente aún puede conseguir información.
Indicó que las fuentes vivas, como base del periodismo, están siendo olvidadas, lo que genera una profunda crisis en la profesión que debe ser de necesaria discusión en el mundo.

“Parece que cada vez son más olvidadas las ideas de que existen fuentes, que pueden ser contradictorias para algunos periódicos, pero que ese mismo periódico debe refrescar sus posiciones a través de ellas”, expresó.

A juicio del escritor, las nuevas tecnologías generan nuevas maneras del ejercicio periodístico.

“Experiencias como Wikileaks son prueba que se puede imaginar una nueva relación información y periodismo moderno. (…) La accesibilidad en exceso a las tecnologías, suponen formas diferentes de ejercer. Hoy estamos conectados todos instantáneamente, podemos leer, enterarnos, encontrar todo tipo de información y eso pone al periodismo en una crisis, de la que espero salga fortalecido», puntualizó el escritor.

Piglia recibirá este martes su premio otorgado por la novela policiaca Blanco Nocturno, que también fue merecedora del Premio de la Crítica de España, en 2010.

Blanco Nocturno fue elegida entre las doce finalistas por un jurado compuesto por la mexicana Carmen Boullosa, el colombiano William Ospina y el venezolano Freddy Castillo.

Según el veredicto de los jurados, la obra condensa “el valor estético, el compromiso literario, la universalidad y la fuerte personalidad”.

Fuente: http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?t=497175

Libertad de expresión: la ONU solo avala restricciones excepcionales

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Gustavo Capdevila (IPS/Ginebra).- El Comité de Derechos Humanos de la ONU ha confirmado la preponderancia de la libertad de expresión en los asuntos referidos a los derechos humanos, deja sentado que sólo podrá ser cercenada en los casos más extraordinarios y proclama por primera vez el acceso irrestricto de todas las personas a la información pública.

Después de dos años de debates, el Comité de Derechos Humanos de la ONU ha emitido una observación general que determina en particular las restricciones admisibles a la libertad de expresión.

Si bien en sus observaciones generales el Comité descarta el examen de casos particulares, las interpretaciones adoptadas el jueves pasado atañen a episodios vinculados con la libertad de expresión, como las violentas protestas desatadas por la publicación en 2005 en un periódico de Dinamarca de caricaturas de Mahoma o, mas recientemente, los abusos atribuidos a los medios del magnate australiano Rupert Murdoch.

Lo que hace la observación general, de una manera franca y detallada, es reafirmar el papel protagónico que desempeña la libertad de expresión en los derechos humanos, resumió para IPS el experto irlandés Michael O’Flaherty, quien ofició de relator del tema durante el debate.

El Comité, que supervisa la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, puso en claro que sólo podrá limitarse la libertad de expresión en las circunstancias más excepcionales, insistió.

Por otra parte, el cuerpo integrado por 18 expertos independientes, identificó y ofreció detalles del derecho de acceso a la información, dijo O’Flaherty.

Es la primera vez que el Comité examina este elemento, que también rara vez fue analizado hasta ahora por el derecho internacional de los derechos humanos, precisó.

Sejal Parmar, asesor legal de Article 19, saludó el reconocimiento positivo que el Comité hizo del derecho de acceso a la información como un derecho humano y, a la vez, una dimensión importante de la libertad de expresión.

El jurista resaltó también la afirmación del organismo especializado de la ONU de que toda restricción a los medios de comunicación y sistemas de información basados en sitios en Internet debe ser compatible con la libertad de expresión.

El texto de las observaciones en inglés será divulgado el viernes próximo, cuando finalizará la segunda sesión anual del Comité.

La aprobación definitiva se decidirá en la reunión de octubre, cuando se hayan terminado las traducciones oficiales a los dos restantes idiomas de trabajo, que son el español y el francés.

O’Flaherty resaltó que lo convincente de la observación general se evidencia en el lenguaje adoptado por el Comité en cuestiones como la blasfemia o la injuria a la religión.

El cuerpo establece que los límites a la libertad de expresión por esas razones solo pueden ser situaciones excepcionales, definidas por el Pacto, que se refieren a la incitación al odio o la discriminación, por motivos religiosos o raciales.

El experto argentino Fabián Salvioli dijo que el Comité no se detuvo en temas específicos, como las caricaturas de Mahoma. No hace falta, porque el párrafo sobre difamación religiosa es muy claro, sostuvo. Las expresiones, incluso ofensivas, no deben ser penalizadas, salvo que inciten al odio, que es otra cosa, aclaró.

El artículo 20 del Pacto establece que «toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por ley».

La decisión del Comité se debe destacar por su firmeza contra las leyes referidas a la blasfemia, apuntó Article 19, la organización que toma su nombre del artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que consagra la libertad de expresión. El mismo número lleva también el artículo de Pacto de Derechos Civiles y Políticos que se ocupa igualmente de la libertad de expresión.

Parmar mencionó que el párrafo 50 de la observación general declara ahora que «prohibiciones de demostraciones por falta de respeto a una religión u a otros sistemas de creencias, incluidas las leyes de blasfemia, son incompatibles con el Pacto, excepto en circunstancias específicas previstas en el artículo 20.2» de dicho tratado.

Es responsabilidad de los estados que «para esas leyes no sea permisible discriminar contra una o ciertas religiones o sistemas de creencias, o de sus adherentes contra otras, o de creyentes religiosos contra no creyentes», reflexionó Parmar.

También es potestad de los estados hacer «que esas leyes eviten o castiguen las críticas a los líderes religiosos o los comentarios sobre doctrinas o sobre principios de fe», dijo el jurista de Article 19 en una evaluación solicitada por IPS.

Salvioli respondió negativamente a la posibilidad de que el escándalo por escuchas ilegales por parte de los medios de Murdoch en Gran Bretaña demostrara la necesidad de poner límites a la libertad de expresión.

«La libertad de expresión no es absoluta, ya tiene límites», puntualizó. «Es un derecho que esta sujeto a limitaciones que están consignadas claramente en el artículo 19.3 del Pacto», agregó.

El experto argentino subrayó que el Comité tiene suficiente jurisprudencia en ese sentido. Toda limitación que no sea racional y proporcionada y que no reúna alguno de los requisitos del artículo 19.3 es inconsistente con el Pacto.

El inciso 3 del artículo 19 establece que las restricciones a la libertad de expresión deberán estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para: a) asegurar el respeto a los derechos o a la reputación de los demás y b) la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.

Y esto no lo dice la observación del Comité, es mi opinión personal: toda restricción debe ser a su vez evaluada de una manera restrictiva, expuso Salvioli.

Es decir que no podemos entender las restricciones a la libertad de expresión de una manera amplia, añadió.

La observación ofrece igualmente indicaciones acerca de la obligación de los estados de garantizar la pluralidad informativa. Esa es otra cosa importante, refirió Salvioli.

La libertad de expresión implica el derecho de las personas a recibir información de las fuentes más diversas y, por tanto, hay que tratar de evitar la concentración de poder, tanto de los monopolios del estado como de los grupos privados, buscando un justo equilibrio y una alta pluralidad informativa, dijo.

Pero el Comité de la ONU no dice al Estado cómo debe hacerlo, aclaró el experto argentino, sino que es el que debe tomar las medidas, pero debe saber que tiene la obligación de garantizar el acceso más amplio a la información, ratificó.

Otro párrafo de las observaciones está dedicado a lo que suele llamarse como «leyes de la memoria». En realidad no es un término legal sino sólo una fórmula fácil de describir una legislación, aclaró O’Flaherty.

El documento emitido por el organismo de la ONU determina claramente que ningún gobierno puede indicarle a su pueblo lo que debe pensar, describió el relator. Por lo tanto, cualquier ley que prohíba la publicación de versiones sobre el pasado o de diferentes interpretaciones de la historia deberá ser elaborada con sumo cuidado, advirtió.

De esa manera, las leyes no violarán la libertad de una persona de sostener una opinión y sus efectos no excederán de lo que se permite restringir bajo la libertad de expresión, completó O’Flaherty.

Salvioli recordó que algunos países han dictado leyes sobre la memoria y por eso el Comité indicó que ningún tipo de ley, incluidas esas normas, deben impedir la posibilidad de que alguien exprese su opinión libremente sobre hechos históricos. Aunque esas opiniones no deben recaer en apología del odio nacional, racial o religioso, como establece el Pacto, previno.

IPS preguntó a O’Flaherty si las nociones de libertad de expresión y de derecho de acceso a la información incluyen también el concepto de derecho a la comunicación.

«Sin duda alguna; mencioné el acceso a la información porque es algo novedoso en la observación general, pero la mayor parte de este texto trata exactamente de lo que usted describe, respondió el experto irlandés. Se refiere a su derecho humano fundamental e importante de comunicarse con otros, no solamente necesario por si mismo sino porque muchos otros derechos humanos dependen de él, describió.

La disposición general adoptada por el Comité se ocupa también de la forma en que las nuevas tecnologías están cambiando la expresión.

Nosotros encontramos que, si bien las plataformas de la información cambian, los principios fundamentales que ya fueron enfocados claramente con respecto a los medios tradicionales se transfieren de manera lógica y previsible también a los nuevos medios, explicó O’Flaherty.

Tal vez el cambio sería nuestro reconocimiento, y de la observación general, de que la función del periodismo está también en un proceso de cambio, sentenció.

La declaración de Parmar consigna también que el párrafo 50 de la observación general del Comité es un éxito para un número importante de organizaciones, encabezadas por Article 19, que han sostenido que el Comité de Derechos Humanos debía destacar la contradicción entre el artículo 19 del Pacto y las leyes de blasfemia.

El jurista sostuvo que el párrafo 50 sigue la huella de la decisión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que rechazó en abril de este año el concepto de «difamación de religiones», en una resolución sobre discriminación de personas basada en sus creencias.

Fuente: http://www.periodistas-es.org/libertad-de-expresion/libertad-de-expresion-la-onu-solo-avala-restricciones-excepcionales

Para los periodistas la credibilidad es todo

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Jorge Ramos Ávalos Los pilotos saben volar aviones. Los futbolistas meten goles. Y los cerrajeros abren puertas. Ese es su oficio.
Los periodistas también tienen un oficio: credibilidad. Si no se puede creer a un periodista, su trabajo no vale nada.

Como parte de nuestro esfuerzo para informar a lectores, espectadores y oyentes acerca de lo que está ocurriendo en el mundo, los periodistas reporteamos lo que vemos y lo que encontramos en el campo. No es poca cosa la credibilidad no es sólo nuestro oficio, es nuestro activo más valioso. Y si lo que escribimos o transmitimos no refleja la realidad, la gente, obviamente, dejará de confiar en nosotros.
Conozco a muchos periodistas a los que nadie les cree nada. Algunos estuvieron o están muy ligados con el gobierno. Son simples voceros. Otros reciben dinero por decir cosas. Varios más tienen una agenda ideológica. Son, quizás, publicistas pero no reporteros. No se les puede creer.
Por supuesto, hay otro tipo de periodistas: los reporteros que son fieramente independientes y que dicen lo que ven, aunque duela o sea impopular. No les da miedo preguntar. Hacen temblar a los poderosos. Investigan lo que otros esconden. Leerlos y verlos es una obligación. Esos son los verdaderos periodistas.
Bueno, todo esto me vino a la mente al observar cómo se extendía el escándalo en que está metido Rupert Murdoch, el presidente y socio mayoritario de News Corporation y de su periódico británico, The News of the World. Aunque tenía una circulación de 2.7 millones de ejemplares, el tabloide cerró sus puertas porque demasiados de sus reporteros habían dejado de lado la credibilidad y se habían dedicado a buscar el sensacionalismo. Una cultura en la que el verdadero periodismo y la ética fueron desplazados por interferencias telefónicas -de «hackers»- se apoderó del periódico. A juzgar por la popularidad de The News of the World, quizá eso sea un buen negocio, pero sin la menor duda no es periodismo.
Los problemas de la News Corporation -dueña también de Fox News, The Wall Street Journal y muchos otras organizaciones de noticias en el mundo- se remontan a varios años. En el 2007, uno de los reporteros de The News of The World, Clive Goodman, y un investigador privado, Glenn Mulcaire, se declararon culpables de «hackear» o intervenir teléfonos. Ambos cumplieron condenas en la cárcel. De hecho, entre la gente cuyos teléfonos habían sido intervenidos había miembros de la familia real británica, políticos y una niña de 13 años de edad, Milly Dowler, quien desapareció y fue asesinada en 2002.
El «hackeo» al teléfono de Milly hizo creer falsamente a sus padres de que aún estaba viva cuando, en realidad, ya había muerto. Eso, además de ser ilegal, es increíblemente cruel.
Cuando los detalles de las intervenciones telefónicas fueron dadas a conocer por los padres de Dowler, un público escandalizado empezó a preguntar: ¿Dónde estaban los editores? ¿Dónde estaban los líderes de la compañía?
Rupert Murdoch, su hijo James, y Rebekah Brooks, quien recientemente renunció a su puesto como directora ejecutiva de News International y había sido editora de The News of the World, testificaron el 19 de julio ante un comité de legisladores británicos que sabían muy poco, o nada, acerca de los detalles de las interferencias telefónicas o de otras violaciones de la conducta ética en el tabloide, que incluían acusaciones de que agentes policiacos eran sobornados para que proporcionaron información sobre ciertos artículos. Independientemente si esto es cierto o no, los gerentes del diario fueron culpables de negligencia y, más aún, de recurrir al sensacionalismo para vender periódicos.
Y así perdieron la confianza de millones. ¿Cómo confiar en un medio que durante años ocultó sistemáticamente la verdad y espiaba los teléfonos?
Esto del periodismo es algo muy frágil; es una simple cuestión de confianza. Es algo casi religioso. Crees en un medio o no crees. Y si la pierdes la confianza -como un jarrón que se rompe en mil piezas- nunca más la vuelves a recuperar. Yo entiendo que en estos días, ante millones de datos disponibles en Internet, es muy difícil saber a quién creer. Pero la tarea del periodista es seleccionar la información. Después de todo, la diferencia principal entre alguien que twitea o lanza mensajes a través del Facebook y alguien que reportea es que este último confirmó la información e hizo un esfuerzo sincero y profesional por decir la verdad.
Termino con una anécdota.
En la ciudad de Miami suelen matar a Fidel Castro dos o tres veces por año. Y siempre ha resucitado. Bueno, un día en un supermercado una pareja de cubanos discutía los más recientes rumores sobre la aparente muerte de Fidel sin percatarse de que yo iba detrás de ellos.
«Dicen que Fidel está muerto», dijo ella.
«Bueno, pues hasta que yo no lo oiga en el noticiero de televisión, no lo creo», contestó él.
Esa muestra de confianza es enorme. Gigante. Y nunca lo olvido.
El periodismo es, en el fondo, una cuestión de credibilidad. Para nosotros los periodistas, lo más importante es que nos crean. Nada más.
Fuente:http://www.debate.com.mx/eldebate/movil/ArticuloOpinion.asp?IdArt=11140757&IdCat=6115

El oficio de opinar

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Por Germán Ayala Osorio El ejercicio de opinar, en especial desde una tribuna mediática de amplio reconocimiento y circulación, conlleva máximas responsabilidades no sólo para los columnistas, sino para el medio que acoge y publica sus opiniones.
De un columnista, los lectores esperan un ejercicio de la doxa sustentado en una sólida argumentación, en un análisis serio de hechos, situaciones y circunstancias que desea compartir de manera masiva. Un columnista puede, incluso, llegar a ser considerado por un grupo de lectores, como un referente ético, sin que ello comprometa el ejercicio subjetivo que está detrás de una columna de opinión publicada.

El columnista hace parte, entonces, de un campo de producción especial de conocimiento, en el que no sólo es producido-reconocido por sus seguidores, sino también por el lugar que lo adoptó y del que hace parte, en este caso, la empresa mediática para la que escribe. El columnista es, además, productor y motivador de masas, de allí que su escogencia esté sujeta a los intereses editoriales, periodísticos y políticos de las empresas que abren los espacios de opinión.

A falta en Colombia de espacios televisivos y radiales dedicados al análisis serio y crítico de los hechos noticiosos y de las actuaciones de los distintos gobiernos, las audiencias, ávidas de análisis, vuelcan sus sentidos en los columnistas de diarios como El Tiempo, El Espectador y Semana, entre otros. Realmente no hay mucho de donde escoger, pero digamos que hay, por fortuna, calificadas columnas y columnistas en estos medios, insuficientes claro, para generar estados óptimos de opinión pública que nos permitan saber y comprender qué es lo que realmente pasa en Colombia con ciertos hechos.

Desde los tiempos en los que el unanimismo ideológico, político y mediático restringió la opinión divergente en este país, varios medios impresos abrieron sendos espacios de opinión para exhibir, quizás, los altos niveles de polarización política generados por Uribe y sus colaboradores durante sus ochos años de gobierno. El Tiempo, por ejemplo, abrió espacios a personajes como José Obdulio Gaviria, controvertido ideólogo de la ‘doctrina uribista’, que no es más que una fachada de un pensamiento monolítico y retardatario, al que se le quiso dar un carácter nacional y nacionalista, a manera de movimiento de masas, capaz de refundar la patria. Eso sí, se trataba de la continuación de las tareas de refundación de la patria emprendidas por el paramilitarismo.

Como cura doctrinero, Gaviria ha usado su columna para defender la ‘obra’ de su patrón, Álvaro Uribe Vélez, a quien le sirvió y sirve aún como ‘testaferro’ ideológico. Y en su tarea de defender lo indefendible, el ex asesor presidencial se viene enfrentando con un fuerte opositor del uribismo y de sus doctrineros. Se trata del periodista Daniel Coronell.

Con mejores argumentos e información precisa, pero quizás con la misma aversión de su contradictor, Coronell ha hurgado en el pasado de familiares de José Obdulio y en las actuaciones del gobierno de Uribe.

Menos agudo en sus escritos, el ex asesor presidencial usa de tiempo atrás su privilegiado espacio de opinión en EL TIEMPO, para dar rienda suelta a su inquina, en un ejercicio que para nada tiene que ver con el máximo objetivo que debe guiar a quienes tienen la oportunidad de opinar en medios masivos: generar estados de opinión pública calificados y ojalá, divergentes.

Ha caído Gaviria en una suerte de pelea personal que le quita seriedad no sólo al ejercicio de la doxa, sino al debate político de unas ideas que gravitan alrededor de ese remedo de doctrina que lleva a cuestas José Obdulio Gaviria, y que aún tiene fuerte arraigo en círculos y sectores claves de la sociedad civil colombiana. Por esa circunstancia, se espera un mejor uso de los espacios de opinión tanto de aquellos que defienden a Uribe y su ‘obra’, como quienes la atacan e intentan develar lo sucedido entre el 2002 y el 2010.

En la columna del señor José Obdulio Gaviria, por ejemplo, el escudero de Uribe se dedica a escudriñar sobre la veracidad y alcances del origen judío del periodista Coronell. Intitulada La ‘Parejita’ (sic), dicha columna representa la distorsión de un ejercicio del pensamiento que debe estar al servicio de una opinión pública que requiere conocer todos los puntos de vista posibles, en especial cuando hoy existe claridad sobre lo acontecido con un gobierno que durante ocho años, manipuló la verdad y los hechos políticos, cooptó y amedrentó a la prensa, hasta el punto de generar un imaginario colectivo que hizo ver a su máximo dirigente, el Presidente Uribe, como ‘único, irremplazable y el mejor’ de la historia reciente de Colombia.

En carta enviada al Director de EL TIEMPO, desde donde aún Gaviria dispara dardos a los opositores del llamado, pero inexistente uribismo, Coronell señala lo siguiente: «En octubre del 2009 publiqué en la revista Semana dos columnas que demostraban que Carlos Alberto Gaviria Vélez, hermano de José Obdulio Gaviria, lavó millones de dólares para el cartel de Medellín. Lo hizo a través de depósitos en bancos de Suiza, Luxemburgo, Gran Bretaña, Estados Unidos y Colombia. De una de esas cuentas salieron los dineros que la mafia usó para pagar el asesinato de don Guillermo Cano…Desde ese momento, la malquerencia de José Obdulio Gaviria hacia mí se incrementó. Lo que era malo empeoró, porque realmente tampoco me perdona haber hecho público que su esposa, Carmen Mira, tenía puesto en Invías durante el período más corrupto de esa entidad…No he sido, como dice José Obdulio, presidente de la comunidad judía. Fui en cambio presidente de la oficina de relaciones humanas de la Comunidad Judía de Bogotá y me enorgullezco de haber luchado y seguir luchando contra el antisemitismo y por la tolerancia hacia diversos credos y orígenes. Nada de lo que digan o hagan el señor José Obdulio Gaviria y sus amigos va a impedir que siga cumpliendo con mi deber mientras siga con vida» (Tomado de Las razones de José Obdulio, En: ELTIEMPO.COM, julio 13 de 2011).

De cualquier forma, harían bien los columnistas de medios masivos en no caer en enfrentamientos personales y en prácticas hostiles que le resten seriedad y profundidad a los textos de opinión. Por un lado va la libertad de opinar y el ejercicio subjetivo que comprende la actividad del columnista, y por el otro lado, la calidad y la pertinencia de las ideas expuestas.

Y de esta última parte son responsables tanto quienes fungen como analistas o comentaristas, como las directivas de los medios que ofrecen los espacios. Sin duda, si los directores de medios como EL TIEMPO, EL ESPECTADOR, EL COLOMBIANO y EL PAIS dedicaran tiempo a revisar la calidad y la pertinencia de lo que escriben muchos de sus columnistas, muy seguramente tendrían que prescindir de algunos que se dedican, mas que a opinar con seriedad, a dar rienda suelta a sus malquerencias o en el peor de los casos, a inflar sus egos, mostrándose complacientes con gobernantes y dirigentes.

A la crisis del periodismo noticioso en Colombia, se suma la crisis del periodismo de opinión, que bien puede resultar peor para la maltrecha credibilidad de los medios masivos. En últimas, de lo que se trata es de exigir mayores responsabilidades, sin ponerle cortapisas a quienes juegan, desde las tribunas de opinión mediáticas, a ser referentes éticos y políticos, en un país sin memoria y urgido de análisis y de posturas críticas frente a regímenes abiertamente enemigos de la crítica y del control de la prensa como el que insiste en defender el señor José Obdulio Gaviria.

Fuente: http://www.revistacierto.com/El%20oficio%20de%20opinar.htm

Comunicación responsable y construcción de paz: Colombia-México

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Por Regina Santiago Núñez Confluencia XXI

Más vale perder una noticia que perder una vida. Esa fue la reflexión de la que partió el Acuerdo para la Discreción que adoptaron los periodistas colombianos en uno de los puntos más altos de su crisis en 1999; esa fue la idea de la que partió el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia (ACIV) que firmaron los medios mexicanos en marzo de 2011; esa es la reflexión que me impulsó a aceptar el cargo honorario de consejera en el observatorio para el cumplimiento de dicho acuerdo. Esa reflexión es también la que me mueve para tratar de aprovechar todos los foros y dirigirme hoy a los lectores de Confluencia XXI.

Asumo, junto con muchos otros, que México vive una emergencia nacional. Se trata de uno de esos momentos en los que se pone en juego la viabilidad de las instituciones; la viabilidad del pacto social; la viabilidad del proyecto de nación. No se trata únicamente de evaluar qué tan efectivas han sido las políticas para combatir el crimen. No se trata solamente de preguntarse si el uso político de la justicia puede rendir frutos en la próxima elección presidencial. Se trata de cobrar conciencia de que es necesario generar las condiciones que permitan salir de esta espiral de violencia, dolor y muerte. México necesita que nos preguntemos todos y cada uno de nosotros qué podemos hacer hoy, aquí y ahora, para salvar la vida de los individuos; para salvar la vida de nuestra nación. Ante las estrategias de propaganda del terror que buscan controlar e inmovilizar a los ciudadanos debemos construir juntos el discurso de paz que sirva como antídoto contra el miedo que pretende paralizarnos.

El propósito de este texto es continuar las reflexiones que inicié en el emblemático año 2010 sobre los retos de ciudadanos, periodistas y gobernantes para dar nuevo sentido a términos como independencia y revolución.Terminaron los actos oficiales, los fuegos pirotécnicos y el desfile de colosos. Sin embargo, para mí y para muchos otros como yo sigue teniendo sentido pensar “cuál es el México que queremos y la comunicación que necesitamos”. Ese fue el leit motiv del XV Encuentro del Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación (Coneicc), que tuvo lugar en la ciudad de México, del 6 al 9 de octubre de 2010. «Necesitamos una comunicación responsable», fue el clamor generalizado entre los estudiantes y profesores que asistieron al evento. ¿Cómo lograrla? ¿Cómo pueden los medios cumplir con su deber de proporcionar información útil para la toma de decisiones de los ciudadanos en estos momentos de emergencia nacional? ¿Cómo ejercer la libertad con la indispensable responsabilidad que le es consustancial? ¿Cómo construir el indispensable discurso de paz?

No hay respuestas simples para una situación tan compleja. Como señaló Federico Reyes Heroles en su texto Por un pacto ético frente al terrorismo:

“Quizá lo primero sería admitir que en esta materia (el terrorismo) todos estamos aprendiendo. Todos son, por supuesto, los comentaristas, pero también los reporteros, los directivos de los diarios, de las radiodifusoras y televisoras y las propias autoridades. Esa novatez generalizada es resultado de una enorme fortuna: México no había enfrentado actos sistemáticos de terrorismo. Distingamos: por un lado está la lucha gubernamental en contra del narcotráfico, con sus propias coordenadas; por el otro, las evidencias de una estrategia de terror en contra del Estado mexicano que nos incumbe a todos. Todos somos, en ese sentido, parte del Estado, no del gobierno. Por supuesto que los dos asuntos están íntimamente vinculados en tanto que el debilitamiento del Estado es un objetivo lateral del narco. Pero en orden jerárquico, hoy lo más riesgoso para los mexicanos no es perder la lucha contra el negocio del narcotráfico sino perder al Estado”.[1]

México acosado por las estrategias de propaganda del terror

Concuerdo con el planteamiento de Reyes Heroles. Lo que vivimos no es consecuencia de “la guerra de Calderón”. Es todo México que vive en una emergencia nacional. Así lo planteó también el poeta Javier Sicilia en las numerosas entrevistas que concedió a los medios informativos de México y de muchos otros países, a partir del 1 de abril de 2011. Lo recordó pronunciando cada palabra con la carga emotiva que sacude a un padre que acababa de perder a su hijo y a los amigos de su hijo; con la carga emotiva que sacude a un ser humano que tiene que enfrentar las consecuencias de la espiral de violencia. Aquel “¡estamos hasta la madre!” que le valió tantos espacios en los medios informativos, se dirigía no sólo a los gobernantes, sino a la clase política en general y también, de manera muy puntual, a los criminales.

Dijo Sicilia:

“El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualmente asesinados a lo largo y ancho del país, a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor…

“… No hay vida, escribía Albert Camus, sin persuasión y sin paz, y la historia del México de hoy sólo conoce la intimidación, el sufrimiento, la desconfianza y el temor de que un día otro hijo o hija de alguna otra familia sea envilecido y masacrado, sólo conoce que lo que ustedes nos piden es que la muerte, como ya está sucediendo hoy, se convierta en un asunto de estadística y de administración al que todos debemos acostumbrarnos…

“… Recuerdo, en este sentido, unos versos de Bertolt Brecht cuando el horror del nazismo, es decir, el horror de la instalación del crimen en la vida cotidiana de una nación, se anunciaba: ‘Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir’. Hoy, después de tantos crímenes soportados, cuando el cuerpo destrozado de mi hijo y de sus amigos ha hecho movilizarse de nuevo a la ciudadanía y a los medios, debemos hablar con nuestros cuerpos, con nuestro caminar, con nuestro grito de indignación para que los versos de Brecht no se hagan una realidad en nuestro país.” [2]

No. No debemos acostumbrarnos a la muerte. No debemos acostumbrarnos al silencio. Ni como individuos ni como sociedad debemos sucumbir ante el poder del miedo.

El pacto de los medios en Colombia (1999)

Como dice Federico Reyes Heroles, México tuvo durante mucho tiempo la fortuna de no ser objeto del ejercicio del poder por medio del terror. El propio Javier Sicilia, en sus textos y discursos, añora alguna época, quizá no tan lejana, en la que existían códigos de ética entre los criminales. Eso ya no existe; pensar que se puede reconstruir un modus vivendi es negar la realidad actual. La violencia ligada al narcotráfico ha crecido en México y en el resto del mundo. Los expertos de diversos países que participaron en la XXVIII Conferencia Internacional para el Control de las Drogas, en Cancún (abril, 2011), hicieron notar que las alianzas entre cárteles mexicanos y colombianos han ampliado su poder e influencia en Centroamérica y el Caribe, pero también al norte de África (donde incluso han participado en golpes militares). El control de territorio africano es clave para tener acceso al mercado europeo.

La situación es inédita para México, pero vale la pena reflexionar sobre lo que han hecho otras sociedades para enfrentar el reto del ejercicio del poder a través del terror. El Acuerdo por la Discreción (Colombia 1999) fue un proyecto promovido por el entonces decano de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de La Sabana, César Mauricio Velásquez. Logró que 19 directores de los principales medios de comunicación de Colombia se comprometieran a regular la cobertura y difusión de hechos violentos. Posteriormente, se creó un observatorio para su cumplimiento que logró reunir en el centro académico a 200 personalidades que dieron seguimiento a la manera en que se cumplía con el compromiso de directores y codirectores de medios de prensa, radio y televisión, para divulgar con exactitud, veracidad y equilibrio las noticias relacionadas con los actores al margen de la ley.

La universidad comenzó con una estrategia de sensibilización hacia los dueños de medios en la que sus profesores planteaban la necesidad de acciones para disminuir los crecientes cuestionamientos sociales hacia los comunicadores, a quienes se consideraba no sólo como reproductores, sino en ocasiones como causantes de la violencia social desbordada.

Los profesores buscaron involucrar a los dueños de medios en una reflexión conjunta para que desde el interior de los propios medios se generaran compromisos que pudieran ser viables.

Aunque hubo quienes consideraron los acuerdos como demasiado vagos (dejando muchas cosas a la interpretación y buena voluntad de los medios), hubo también quienes reconocieron diversas aportaciones para que todos los involucrados en el proceso de comunicación (dueños, directivos y reporteros) cobraran mayor conciencia de la responsabilidad social de los medios.

Actualmente, la Universidad de La Sabana sigue desarrollando el proyecto de observación, enfocado ahora a la educación de las audiencias. La nueva dinámica de los procesos de comunicación permite que los consumidores de medios cobren conciencia de que no sólo tienen el derecho, sino el deber de exigir información de calidad que les permita tomar decisiones de calidad. Ese es un tema en el que ha trabajado especialmente el Observatorio de Medios de la Universidad Iberoamericana y sobre el que reflexionaremos ampliamente más adelante en este texto.

Normas del Acuerdo por la Discreción

Observemos un fragmento del acuerdo colombiano firmado en 1999. Decía:

1.El cubrimiento informativo de actos violentos -ataques contra las poblaciones, masacres, secuestros y combates entre los bandos- será veraz, responsable y equilibrado. Para cumplir con este propósito, cada medio definirá normas de actuación profesional que fomenten el periodismo de calidad y beneficien a su público.

2.No presentaremos rumores como si fueran hechos. La exactitud, que implica ponerlos en contexto, debe primar sobre la rapidez.

3.Fijaremos criterios claros sobre las transmisiones en directo, con el fin de mejorar la calidad de esa información y evitar que el medio sea manipulado por los violentos.

4.Por razones éticas y de responsabilidad social no presionaremos periodísticamente a los familiares de las víctimas de hechos violentos.

5.Estableceremos criterios de difusión y publicación de imágenes y fotografías que puedan generar repulsión en el público, contagio con la violencia o indiferencia ante ésta.

6.Respetaremos y fomentaremos el pluralismo ideológico, doctrinario y político. Utilizaremos expresiones que contribuyan a la convivencia entre los colombianos.

Preferimos perder una noticia antes que una vida.

La universidad de La Sabana difundió posteriormente la metodología y los resultados de encuestas aplicadas a los trabajadores de medios periodísticos para verificar si sus jefes les habían dado a conocer el acuerdo y si ellos consideraban correctas las normas establecidas.

A raíz de la firma del Acuerdo para la Cobertura de la Violencia entre medios mexicanos, la revista Procesopublicó un reportaje sobre al acuerdo colombiano.[3]

El reportero Edgar Téllez contextualiza la información destacando:

La firma del compromiso tenía como marco adicional que en aquel año en Colombia acababan de salir al aire dos canales privados de televisión, con capacidad para transmitir en directo desde cualquier lugar, lo que era aprovechado por los violentos para manejar su propia agenda.

Me detengo en este dato porque es importante subrayar que en Colombia, los grupos criminales tuvieron, desde 1999, una estrategia de propaganda que tenía por objeto imponer los temas sobre los que los medios hablaban (eso significa manejar la agenda mediática). Se menciona específicamente el caso de las transmisiones en directo por parte de las televisoras.

Cabe recordar que en México, el 26 de julio de 2010, camarógrafos de Televisa y Milenio TV, así como un periodista de Durango, fueron secuestrados para presionar a las televisoras para que transmitieran un video favorable a la causa de los secuestradores. Ese episodio mostró la falta de protocolos para tratar casos de esa naturaleza. Mientras los medios a los que pertenecían los periodistas secuestrados habían pedido a otros medios no informar sobre los hechos en tanto se realizaban las negociaciones, la CNDH fue la primera en difundir la información (así lo reportó El Universal, al explicar a sus lectores el criterio editorial que utilizó en el manejo de dicha información).[4]

Pero continuemos con el contexto que brinda el reportaje de Téllez.

La convocatoria estaba más que justificada. En 1999 el país vivía una agitación continua, provocada por noticias producidas desde diversos flancos, que mantenían agobiada a la ciudadanía.

De un lado, los reporteros de los diversos medios de comunicación enviaban reportes desalentadores sobre el desarrollo del controvertido proceso de negociación entre delegados del gobierno de Andrés Pastrana y los principales comandantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que se desarrollaba en la zona de despeje del Caguán, en las selvas del Departamento de Caquetá, a 800 kilómetros al sur de Bogotá.

Por aquellos días la negociación llevaba cerca de cuatro meses congelada y cada vez eran más frecuentes las denuncias sobre la manera como los rebeldes utilizaban los 42,000 kilómetros desmilitarizados para cometer todo tipo de fechorías, entre ellas organizar ataques contra la fuerza pública y llevar allí a decenas de personas que secuestraban en otras regiones.

Entre tanto, los grupos paramilitares de extrema derecha continuaban su avance incontenible en la ocupación a sangre y fuego de los territorios que les arrebataban a las guerrillas y en el asesinato selectivo de quienes consideraban sus enemigos.

Detengámonos nuevamente para analizar la información.

El recuento de Téllez señala que había una serie de hechos que mantenían agobiada a la ciudadanía. Sin embargo, el diagnóstico que presentaron los académicos colombianos para justificar la promoción del acuerdo fue más crítico: el uso que los grupos criminales estaban haciendo de los medios había alejado a la ciudadanía del consumo mediático pues existían sospechas sobre la colaboración de algunos medios con los criminales.

Continúo con la narración de Téllez, porque es muy importante profundizar sobre la información que proporciona el contexto colombiano, no porque en México se repita exactamente el mismo fenómeno, pues aunque la globalización y el vínculo entre cárteles pueden borrar muchas barreras de tiempo y distancia, hay 12 años de distancia y prácticas que se han modificado. Hoy las estrategias criminales consideran el uso intensivo de internet,YouTube, Blogs y las redes sociales.

Dejemos hablar a Téllez:

Cuando los medios de comunicación suscribieron el “Acuerdo por la Discreción”, Colombia no se reponía del atroz asesinato del periodista y reconocido humorista político Jaime Garzón, baleado por sicarios la mañana del 13 de agosto de 1999, cuando llegaba a laborar en la cadena radial Radionet, en el occidente de Bogotá.

También eran prolíficas las historias relacionadas con la reciente confesión, el 30 de octubre, de Luis Alfredo Garavito, quien les reconoció a investigadores de la Fiscalía su responsabilidad en las muertes de al menos 140 menores de entre ocho y 16 años de edad. La historia de este asesino en serie y la manera como ejecutaba a sus víctimas ocupó amplios espacios en los medios de comunicación.

Una aportación del reportaje de Téllez que puede ser particularmente útil para la experiencia mexicana que significa la firma del Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia es el balance de los resultados del pacto colombiano.

Dice el reportaje de Proceso:

En 2006, siete años después de la firma del pacto, la especialista en Ciencias de la Información, Yeni Serrano, publicó un extenso documento en el que examinó el desarrollo del “Acuerdo para la Discreción” y concluyó que los seis puntos planteados allí “no pueden ser efectivos, principalmente porque no describen contingencias claras para regular el comportamiento profesional de los periodistas y, en segundo lugar, porque desconocen las condiciones que a nivel del medio de comunicación y a nivel del periodista como individuo determinan la producción del discurso informativo”.

La crítica de que las normas propuestas se elaboraron desde los escritorios académicos también la ha recibido el acuerdo mexicano. Más adelante señalaremos la manera en que el consejo del observatorio intentará solucionar este problema.

Pero el reportaje de Téllez también incluye la autoevaluación, que desde luego tiene conclusiones más optimistas aunque no exentas de autocrítica. A diez años de que se suscribió el acuerdo, el Observatorio de Medios de la Universidad de La Sabana produjo un documento titulado La libertad de prensa en Colombia, entre la amenaza y la manipulación. Entre sus conclusiones destaca que los medios de comunicación hicieron el ejercicio genuino de reflexionar sobre los contenidos que transmiten a sus audiencias, pero insistió en la necesidad de realizar constantes tareas pedagógicas en las redacciones (quizá retomando la crítica del reporte de Yeni Serrano).

Pero más allá de los documentos, vale la pena considerar los testimonios que recabó el corresponsal de Proceso, Edgar Téllez.

Ignacio Gómez, subdirector del Noticiario de Televisión Noticias Uno y a la vez presidente de la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip): “Fue una lección que nos sirvió para tomar un respiro y reflexionar sobre la muerte. Y aun cuando los violentos intentan imponer su agenda en los medios de comunicación y justificarse ante la sociedad, en Colombia desde hace años ya no es sexi entrevistar narcos o guerrilleros de postín…

… la opinión pública colombiana ya tiene claro quién es el delincuente, que ya no es bienvenido ni tiene cabida. A ningún medio de comunicación se le ha ocurrido hacer un perfil o mostrar a un capo como Comba haciendo obras de beneficencia”.

Importante que un medio como Proceso haya publicado este señalamiento que podría interpretarse como una crítica directa al criterio editorial del semanario, que  el 3 de abril de 2010 llevó en portada la entrevista de Julio Scherer al narcotraficante Ismael Zambada.[5] Proceso no firmó el acuerdo mexicano y su colaborador, Jenaro Villamil, ha sido de los críticos más vehementes.

El acuerdo para la cobertura de la violencia (México 2011)

El jueves 24 de marzo de 2011, más de 700 medios de comunicación de todo el país firmaron el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia. Su objetivo explícito es tener un marco de referencia común que permita garantizar la libertad de expresión en un entorno de criminalidad y violencia como el que se da en México.

El acuerdo se basa en la autorregulación y la corregulación que, como sabemos, son fuertes antídotos en contra de la censura. Aunque no se mencione de manera explícita, entre los elementos que hicieron posible la firma de este pacto está el recuerdo del secuestro de los comunicadores en Durango y las amenazas que denunciaron reporteros de Zacatecas para imponerles criterios editoriales por parte de organizaciones criminales. Dichas amenazas produjeron una primera manifestación conjunta de condena por parte de los medios.[6] También está latente el leit motiv del pacto colombiano: más vale perder una noticia que perder una vida.

A continuación las líneas fundamentales del acuerdo:[7]

Objetivos

v Proponer criterios editoriales comunes para que la cobertura informativa de la violencia que genera la delincuencia organizada con el propósito de propagar el terror entre la población no sirva para esos fines.

v Establecer mecanismos que impidan que los medios se conviertan en instrumentos involuntarios de la propaganda del crimen organizado.

v Definir criterios para la protección de la identidad de las víctimas de la violencia generada por la delincuencia organizada.

v Establecer mecanismos para la protección de los periodistas en situaciones de riesgo.

v Promover el respeto a la legalidad, el combate a la impunidad y la participación ciudadana.

v Sumar al más amplio número de medios al acuerdo y, de manera especial, a aquellos que se encuentran en las zonas de mayor conflicto.

v Crear mecanismos de seguimiento del acuerdo que permitan conocer el grado de apego al mismo.

Los principios rectores del acuerdo

  • El respeto a las libertades de expresión y de prensa.
  • La independencia editorial de cada medio de comunicación.
  • La obligación de los medios para informar con profesionalismo.
  • La responsabilidad social de los medios sobre lo que informan.

Los criterios editoriales del acuerdo

1)    Tomar postura en contra de la violencia.

2)    No convertirse en vocero involuntario de la delincuencia organizada.

3)    Dimensionar adecuadamente la información.

4)    Atribuir responsabilidades explícitamente.

5)    No prejuzgar culpables.

6)    Cuidar a las víctimas y a los menores de edad.

7)    Alentar la participación y la denuncia ciudadana.

8)    Proteger a los periodistas.

9)    Solidarizarse ante cualquier amenaza o acción contra reporteros y medios.

10) No interferir en el combate a la delincuencia.

De acuerdo con lo señalado en los objetivos del acuerdo, el 5 de mayo de 2011 se instaló el observatorio del Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia, que será coordinado por el comunicador José Carreño Carlón e integrado por:

  • Héctor Aguilar Camín, director deNexos.
  • Carlos Elizondo Mayer-Serra, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas.
  • Saúl López Noriega, académico del Instituto Tecnológico Autónomo de México.
  • Federico Reyes Heroles, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México.
  • Regina Santiago Núñez, académica de la Universidad Iberoamericana.

Cómo opera el Observatorio del Acuerdo de medios mexicano

El viernes 13 de mayo tuvo lugar la primera reunión de consejeros. Entre los asistentes quedó claro que la firma del acuerdo fue el punto de arranque para la toma de conciencia de muchos medios sobre la gravedad de la emergencia nacional que vive México y los grandes retos que se vislumbran.

Con base en la experiencia colombiana, los consejeros acordamos impulsar mecanismos de participación ciudadana para que el mecanismo de observación del acuerdo se complemente con las aportaciones de ciudadanos en lo particular o instituciones con experiencia en la observación del comportamiento de los medios.

Para que el acuerdo funcione deberá convertirse en un punto de encuentro eficaz de los académicos, los comunicadores y las audiencias críticas. Habrá de ser un mecanismo que esté en constante autoevaluación y adecuación de acuerdo con las circunstancias específicas de la evolución de las situaciones de violencia y propaganda del terror.

Los consejeros acordamos establecer mecanismos de diálogo directo con los comunicadores, que permitan conocer de primera mano los retos que enfrentan al definir sus criterios editoriales sobre la cobertura de la violencia.

También se dejó en claro que el observatorio de ninguna manera debe percibirse como un órgano de censura. Es, por el contrario, un espacio de reflexión cuyo objetivo es contribuir a mejorar las prácticas periodísticas. La mejor manera de disipar las dudas respecto a la labor del observatorio será transparentar sus criterios para la evaluación del cumplimiento del acuerdo.

En lo personal me he entrevistado ya con los directores, jefes de información y reporteros de diversos medios. De lo más destacado de esta práctica de observación ha sido la conciencia en algunos medios de que lo que está en juego con sus decisiones editoriales muchas veces es la vida de un reportero o de una fuente. Esto se da principalmente con medios que operan en provincia o con medios que tienen corresponsales en estados con altos índices de violencia. En los medios que operan principalmente desde la capital de la República la preocupación es mucho menor.

Para algunos directores de medios la importancia del acuerdo está en fijar estándares de calidad en la cobertura de la información. Sin embargo, hacen notar que la labor de los medios se dificulta cuando las autoridades no tienen políticas claras de comunicación y en ocasiones son las primeras en violar la ley  (mediante filtraciones o presentación de personas acusadas de delitos pero que aún no han sido juzgadas con el debido proceso).

Fruto de las reflexiones que en los últimos años hemos realizado en el Observatorio de Medios de la Universidad Iberoamericana (OMCIM) estoy convencida de que en estos momentos México necesita comprometerse con el ejercicio de una comunicación responsable. Para ello, los medios de comunicación deben transparentar sus criterios editoriales; las autoridades deben transparentar sus políticas de comunicación y respetar las reglas; los órganos de observación también deben transparentar sus criterios de evaluación de la calidad informativa; los ciudadanos tienen el derecho y el deber de exigir una información de calidad.

Actualmente existen mecanismos de interacción con los propios medios. Habrán de aprovecharse para mejorar la calidad de la información. México necesita un periodismo que pueda ejercer su profesión con libertad, con responsabilidad y sin poner en riesgo la vida.

El Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia es un buen intento, pero no es el único. Lo importante no es firmar un documento, sino comprometerse a mejorar las prácticas periodísticas. Incluso los medios que no firmaron deberían comprometerse a transparentar sus criterios editoriales. Eso facilitaría la toma de decisiones de sus audiencias y de sus anunciantes. Me parece alentador que MVS haya nombrado a Gerardo Albarrán como defensor de su audiencia. Ojalá logre propiciar un debate interno que beneficie a sus periodistas y a su audiencia. Ojalá también que otros medios abran el diálogo con sus audiencias y expliquen criterios.

Por lo pronto, desde la academia, hay quienes piensan que hay que denunciar la forma en que operan las estrategias de propaganda del terror para que los periodistas y los ciudadanos podamos rechazarlas. Pero hay también que complementar esas denuncias con acciones que contribuyan a la construcción del discurso de paz.

Hay que sumar esfuerzos; hay que crear conciencia; hay que tener presente que más vale perder una noticia que perder una vida.

Ficha curricular

Regina Santiago Núñez es académica de la Universidad Iberoamericana; responsable de contenidos del Observatorio Ciudadano de Medios (OMCIM); consejera del Observatorio del Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia; socia fundadora y directora general de Consultores en Investigación y Análisis de Medios; ha colaborado en diversos medios nacionales e internacionales en el análisis del tratamiento periodístico de la información (CNN en Español, Excélsior, La Razón, Agenda Pública, Antena Radio, entre otros).

Publicaciones relacionadas:

“Acuerdo contra la violencia: por un periodismo del lado de la sociedad”, en “Acuerdo entre medios: ¿Cómo informar sobre la violencia en México?  Blog OMCIM.

Fuente:http://culturadelalegalidad.wordpress.com/2011/07/24/comunicacion-responsable-y-construccion-de-paz/

Colombia en Analfabetismo digital crónico

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En días pasados se publicó los resultados de la evaluación en competencias de lectura digital que se realizó en el 2009 a jóvenes de 15 países, incluido Colombia. Los resultados publicados no resultan nada alentadores para nuestro país al ocupar el último lugar de la muestra, pero sin duda brindan un referente de lo que se debe trabajar para cambiar la tendencia. (Para conocer detalles generales de las pruebas, los invito a leer la columna de la CCD. Los números y las TIC).

¿Qué querían medir estas pruebas? Si hoy hablamos que estamos en la denominada sociedad de la información, y que los medios digitales y en particular Internet hacen parte de la vida cotidiana convirtiéndose en los medios por excelencia para acceder a la información y producir nuevo conocimiento, las pruebas realizadas no son otra cosa que medir que tan bien están los jóvenes en el uso de estas herramientas para investigar, resolver problemas y en últimas aprender. Así entonces para el caso de los jóvenes colombianos, que más del 60% de los jóvenes que presentaron la evaluación no alcancen a superar el nivel más básico de la competencia, se traduce en últimas en un analfabetismo digital crítico.

La excusa hoy no es si los jóvenes tienen o no acceso a Internet, porque hoy los múltiples puntos de acceso (colegio, telecentro, café Internet, casa) eliminan esta la barrera. La realidad es que aunque teniendo acceso a Internet los jóvenes no tienen las competencias para utilizarlo en la comprensión, valoración e integración de información en diferentes contextos y tareas de lectura.
La capacidad de leer es la base para aprender, y si el resultado es que nuestros jóvenes no saben leer en todo el sentido amplio de la palabra, sienta unas bases muy débiles para pensar en que en el país se pueda desarrollar una economía, y aun más una sociedad basada en el conocimiento. El “campanazo” de estos resultados no es menor, porque si bien se han adelantado importantes políticas de acceso en los últimos años (Compartel, Conexión Total, Computadores para Educar, Teritorios Digitales) con logros sobresalientes en cobertura, los programas de formación y apropiación de tecnologías en ambientes educativos no han tenido el mismo impacto. El reto ahora es lograr ya no reducir la brecha en el acceso si no en el uso, porque hoy en día, la verdadera inequidad digital esta es entre los que saben utilizar las tecnologías y los que no.
Políticas, recursos y creatividad falta entonces en el sector educativo para que logren nuestros niños y jóvenes tener las competencias digitales mínimas para desenvolverse con éxito en este muy globalizado y competitivo entorno.
Imagen tomada de Gettyimages.
Oswaldo Ospina
Coordinador de TIC y educación para el desarrollo socialCorporación Colombia Digital
oswaldo.ospina@colombiadigital.net
www.colombiadigital.net
Fuente:http://www.elheraldo.co/blogs/colombia-en-analfabetismo-digital-cr-nico-30461

Así descubrió la revista Cambio la corrupción en Agro Ingreso Seguro

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 “Valerie Domínguez” es un nombre poco sensual. Tiene pocas curvas y muchas líneas rectas, no como “Susana” o “Jessyca”. Sin embargo, la imagen que salta a la cabeza cuando se lee ese nombre, “Valerie Domínguez”, es el de unas curvas que empiezan en los 91 centímetros, llegan en la cintura a los 62 cm y terminan en una cadera de 92 cm. José Manuel Reverón, periodista de la revista Cambio, se estremeció al leer ese nombre en un documento del Ministerio de Agricultura.
–¿Será la misma? ‒le preguntó a Harold Abueta, compañero de la revista.
–Como ella no hay dos, primito –respondió Abueta, quien de inmediato caminó no más de treinta metros para llegar a la redacción de la revista Aló, a donde la periodista Sandra Real, quien le dio el teléfono de Valerie. Pero la exreina no contestó las llamadas de Abueta ni de Reverón.
Era el 23 de septiembre de 2009, y Reverón, después de haber realizado una minuciosa verificación de datos, fue autorizado por el entonces director de la publicación, Rodrigo Pardo, para escribir la nota Riego de dineros públicos, titulada así por la editora María Elvira Samper. El primer párrafo decía: “La Señorita Colombia 2005, Valerie Domínguez, modelo, actriz y diseñadora de joyas, figura como beneficiaria de un millonario subsidio no reembolsable de Agro Ingreso Seguro, el programa del Gobierno que tiene entre sus objetivos principales ‘promover la productividad y competitividad, reducir la desigualdad en el campo y preparar al sector agropecuario para enfrentar el reto de la internacionalización de la economía’”. La mañana siguiente, Julio Sánchez Cristo citó la investigación de Cambio en La W y Agro Ingreso Seguro se convirtió en el tema de moda.
–Vaya ya mismo a Santa Marta y mimetícese a ver qué saca –le dijo María Elvira Samper a Abueta, quien por su tez oscura podía llamar poco la atención en la Costa Atlántica. Reverón, en cambio, tiene la piel blanca y el pelo rubio con bucles como Barry Lindon.
Eran tiempos de poco presupuesto en la Casa Editorial El Tiempo y pedir dos tiquetes era complicado. Pocos días antes habían sido despedidos varios empleados del área comercial y de redacción. Sin embargo, el jefe de redacción de Cambio, Óscar Montes, hizo lo posible para conseguirle el tiquete de viaje para los dos periodistas, quienes habían agarrado el ovillo para deshacer la madeja del caso de corrupción más notable del gobierno Uribe.
¿Cómo llegó Reverón al caso de Agro Ingreso Seguro? Puro y físico olfato. En ese entonces, la segunda reelección de Uribe iba a toda máquina, y el expresidente, en caso de que no pasara el referendo, tenía a su caballo de batalla listo para la contienda electoral, Andrés Felipe Arias, quien en ese entonces ya era precandidato a la Presidencia de Colombia por el Partido Conservador. En ese escenario, Reverón pensó que el Gobierno debía estar haciendo campaña a su modo. ¿Qué mejor manera que a través de subsidios?
–Harold, pasemos unos derechos de petición a varios ministerios para que nos digan qué subsidios están dando en estos días –dijo Reverón.
–Hágale primito –respondió Abueta, quien firmó uno dirigido al Ministerio del Interior. Reverón, por su parte, firmó el del Ministerio de Agricultura. En la respuesta de esta cartera, apareció la lista de nombres de beneficiarios de los subsidios. Ahí fue donde se vio el nombre de Valerie, y con una pequeña pesquisa en Google, Reverón hizo la gran conexión: en Internet la exreina aparecía junto a su novio, Juan Manuel Dávila Fernández de Soto, quien también figuraba en la lista. Pero él no era el único Dávila beneficiado por los subsidios de riego y drenaje. También lo eran su hermana, Ana María, Reina Nacional del Mar 1999; Juan Manuel Dávila Jimeno, su papá, y María Clara Fernández, su mamá. En total, los Dávila recibieron más de 2.200 millones de pesos para riego y drenaje en Algarrobo, Magdalena. Valerie, por su parte, recibió 306 millones de pesos. Otros apellidos de la lista fueron los Lacouture Dangond y Lacouture Pinedo, los Sardi, los Villamizar, entre otros, que habían pedido subsidios no sólo a su nombre, sino al de empresas asociadas a ellos.
Los periodistas llegaron a Santa Marta donde ya había revolución por el tema. El entonces ministro Andrés Fernández había llevado a un piquete de periodistas a una finca de la Zona Bananera y hacía esfuerzos por convencerlos que lo que decía Cambio no se ajustaba a la realidad. En el centro de Santa Marta, Reverón y Abueta fotocopiaban certificados de Cámara de Comercio de las empresas beneficiarias de Agro Ingreso Seguro. Por la celeridad del viaje, no les habían podido consignar los viáticos y sólo contaban con 500.000 de sus ahorros.
Esa cifra exacta les pidió Richard, un taxista que pararon en la calle y al que le dijeron que los llevara a Algarrobo, un municipio de 33° centígrados en promedio durante todo el año, bañado por el río Ariguaní y ubicado en la ladera occidental de la cordillera de la Sierra Nevada de Santa Marta. Richard bajó la tarifa a 300.000 pesos y tres horas más tarde Reverón y Abueta estaban en ese municipio que aún no estaba en el foco de la prensa.
Algarrobo era el lugar ideal para el cultivo de palma de aceite, de la que se extrae el segundo aceite más usado en el mundo entero en cocinas, panaderías, pastelerías, confiterías, heladerías y fábricas de jabón, detergente, lubricantes, pinturas, barnices, gomas, tinta y biocombustible. Y ese fue el paisaje que encontraron en la entrada de la finca Campo Grande y La Faena de Juan Manuel Dávila Jimeno, el suegro de Valerie Domínguez. Tomaron varias fotografías en la entrada de la propiedad, de más de 1.500 hectáreas, hasta que llegó la Policía. Abueta y Reverón mostraron su identificación de periodistas.
“Ellos son unos amigos míos de Bogotá que vienen a conocer la región”, dijo en su defensa Richard, que ya se había metido en el papel de investigador después de tres horas de viaje por carreteras polvorientas y accidentadas. Al salir del apuro, se dirigieron a la casa de una jefa de acción comunal quien les dijo, en medio del golpeteo de un animado partido de dominó, que debían hablar con un trabajador que llevaba veinte años en la finca de los Dávila. El hombre aseguró que, en efecto, a la finca le habían instalado tuberías para riego en las plantaciones, que de vez en cuando el hijo de Juan Manuel Dávila Jimeno aparecía, pero no sabía ni que su hermana, Ana María, ni su novia, la famosa Valerie Domínguez, tenían tierras por ahí. “A ella solo la he visto por televisión”, dijo.
Así, decidieron quedarse un rato más en Algarrobo, un pueblo al que no pensaban volver nunca más. A las 7 p. m., Richard, el taxista, les dijo que la carretera de regreso podía ser peligrosa más tarde.
¿Cuál había sido la jugarreta del viejo Juan Manuel Dávila Jimeno? La respuesta podía estar en el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), un organismo de la OEA con sede en las instalaciones de la Universidad Nacional de Colombia. Allí se decidía qué proyectos de Agro Ingreso Seguro eran viables. Todos los periodistas de Colombia intentaban entrar a sus instalaciones, pero era casi imposible: éstas tenían fuero diplomático. Sin embargo, Abueta y Reverón fueron con toda la naturalidad del caso a la recepción del IICA y preguntaron por Carlos Manuel Polo.
–¿Es cierto que usted está aquí con ayuda de la familia Vives? –le preguntaron los periodistas después de saludarlo de forma rápida en la recepción del IICA.
–Sí, yo no voy a negar a mis amigos –afirmó Polo, un ingeniero civil especializado en Ciencias Agropecuarias, exalcalde de Santa Marta y exsubgerente de Infraestructura del Incoder. Su papel en el IICA era ser el hombre del Ministerio de Agricultura en el organismo, y había llegado allí por intermedio de la Familia Vives, beneficiaria del programa. El jefe de redacción de la revista Cambio, Óscar Montes, les había dicho a los periodistas que preguntaran por ese nombre.
La jefa de prensa del IICA les dijo que Daniel Montoya, coordinador de Agro Ingreso Seguro en el organismo, los iba a atender en la tarde, sólo por ser de la revista Cambio. A las 3 p. m., regresaron y luego de una charla con las directivas fueron llevados a una habitación con una biblioteca inmensa repleta de libros iguales: fólderes con las letras “A-Z” en el lomo. Montoya alcanzó uno de los volúmenes, lo abrió en la letra “D” de ‘Domínguez’ y los dos periodistas leyeron una hoja titulada ‘Contrato de arrendamiento de predio rural’. Esa hoja de papel amarilla, rasgada en la margen superior, demostraba que Valerie Domínguez había arrendado una porción de la finca de los Dávila por sólo un millón de pesos, y con ese truco la exreina recibió el subsidio de 306 millones de pesos. De igual manera lo hizo su novio, su mamá, su hermana y todos los beneficiarios de Agro Ingreso Seguro. Los periodistas tomaron fotografías a los documentos y regresaron a la redacción de Cambio. Rodrigo Pardo y María Elvira Samper revisaron los detalles y autorizaron la segunda publicación. Con este material, Reverón y Abueta escribieron el artículo Operación Magdalena, que fue portada de la revista. Seis meses después, la Procuraduría y la Fiscalía comienzan a dar los primeros pasos en la búsqueda de los responsables. De esta manera, una investigación periodística trascendió a lo judicial y la revista Cambio descubrió a la reina que tumbó a ‘Uribito’.
Fuente:http://www.kienyke.com/2011/07/20/asi-descubrio-cambio-la-corrupcion-en-agro-ingreso-seguro/2/

Periodistas, como en la época de Pablo Escobar

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LO QUE ES CON ELLA, ES CONMIGO
Hay un libro fundamental para entender la historia del periodismo colombiano.
Su título es Las llaves del periódico, y su autor Carlos Mario Correa. Tuve el honor de publicarlo en el Fondo Editorial de la Universidad Eafit. En él este antiguo periodista de El Espectador cuenta lo que tuvo que hacer, como reportero raso, para que no lo mataran y para poder seguir dando las noticias de Medellín.
Pablo Escobar y la mafia antioqueña habían prohibido que El Espectador circulara y se vendiera; el mismo capo había hecho cerrar con amenazas la sede de Medellín, había matado empleados y periodistas del diario, había dinamitado la sede de Bogotá y asesinado a don Guillermo Cano, su director. Y sin embargo el periódico seguía circulando gracias al valor de unos pocos periodistas, como Correa, que trabajaban desde la clandestinidad, en sedes sin nombre que había que ir variando de cuando en cuando. Incluso a los lectores les daba miedo leer en público El Espectador porque para la mafia este diario era su mayor enemigo.
Hay un periodismo cómodo para las bandas criminales, para los paramilitares, la guerrilla y los narcos. Es el periodismo que se limita a contar los muertos. Ese tipo de periodismo simplemente sirve de megáfono de las mafias: hace que sus crímenes se vuelvan más aterradores y los ciudadanos más obedientes a las normas de complicidad y silencio que dicta el terror. Si los bandoleros (no importa si se llaman Farc, Auc, bacrim o ‘La Oficina’) matan a un desobediente (un empresario que no paga vacunas, por ejemplo, o un líder de acción comunal que no comulga con ellos) y el periodismo se limita a registrar la muerte, el número de balas y lo espectacular de la acción criminal, este tipo de noticia es buena para los mafiosos, porque consigue que crezca el miedo. Y ellos viven del miedo.
Cuando el periodismo investiga y denuncia, cuando explica las causas de los asesinatos, cuando averigua quiénes son los matones y dice sus nombres y sus métodos, ese periodismo se vuelve peligroso para las mafias. Es eso, precisamente, lo que le está ocurriendo hoy a Maryluz Avendaño, periodista de El Espectador en Medellín. A raíz de unos valientes informes de ella sobre las nuevas bandas mafiosas de Antioquia (extorsionistas, viejos miembros de las Auc, narcotraficantes, oscuros aliados de políticos con ambiciones electorales, con decenas de infiltrados en la Policía local), los criminales la quieren callar. Igual que en los viejos tiempos de Pablo Escobar, cuando El Espectador se había convertido en El Enemigo, por ser un periódico molesto, el único diario que denunciaba con nombres y apellidos los intereses de la mafia.
Maryluz Avendaño ha sido amenazada por dos informes que publicó aquí (http://bit.ly/iRT1oo yhttp://bit.ly/llTNKw), uno sobre alias Mi Sangre más otros capos que luchan por el control de la mafia local, y otro sobre policías aliados de estas bandas criminales que azotan e intentan apoderarse de la ciudad. Los mafiosos de Medellín deben saber lo siguiente: Maryluz no está sola. Si le hacen algo a ella, nos lo tendrán que hacer a todos. Los nuevos fanfarrones no nos van a meter en la cabeza el chip del miedo para hacernos callar y que nos limitemos a contar los muertos. No vamos a estar solos (como Correa en los años 90), poniéndole el pecho a las balas como corderos llevados al sacrificio. Hay una sola cosa peor que matar, y es dejarse matar. No nos vamos a dejar matar como antes. Ahora hay una parte sana y valiente del Estado y de la autoridad que nos apoya y que puede hacer un uso legítimo de la fuerza. Si ustedes van a dispararle a Maryluz por decir la verdad, quienes la protegen también van a disparar: no les quedará tan fácil, como hace 20 años, acallar a todo el periodismo colombiano. Esta guerra entre la mano negra de la mafia y la mano limpia de la verdad y la justicia, esta vez, ustedes no la van a ganar. Lo que es con Maryluz, será con todos nosotros. No la dejaremos sola.
Fuente:http://www.revistacierto.com/Como%20cuando%20Pablo%20Escobar.htm

La ONU se conecta a la era digital y declara Internet como derecho humano

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Imagen tomada de i.ytimg.com/

Noticias de Navarra – J. Fernández

Naciones Unidas ha dado un paso al frente en la defensa sin ambigüedades de internet como un instrumento válido y esencial para profundizar en el desarrollo de las libertades y de las personas. Por ese motivo, sus responsables han decido actualizar y adaptar a los tiempos que corren su Carta de Derechos Humanos (promulgada en el año 1948) con la suma a la treintena ya existente de un artículo más: el acceso a la Red de redes.

Y es que, las inmensas e incalculables posibilidades de comunicación que ofrece esa gran tela de araña que envuelve al planeta se han convertido en los últimos años en una necesidad debido al imparable proceso de globalización. Es por ello que la ONU se ha pronunciado públicamente a favor de que todo individuo en cualquier rincón del planeta disponga de un acceso fácil y asequible al mundo virtual.

No obstante, para poder empezar a hacer realidad esta voluntad, los responsables de este organismo internacional (que agrupa en su seno a dos centenares de países) ya han tenido que llamar la atención a varios gobiernos por sus políticas restrictivas en materia de conexión a internet y de circulación de contenidos por la propia red; sin ir más lejos, a Sarkozy y su ley Hadopi que persigue el intercambio de archivos.

Frank La Rue, relator especial de Naciones Unidas, expresaba en este sentido que «los gobiernos deben esforzarse para hacer internet ampliamente disponible, accesible y costeable para todos. Asegurar el acceso universal a internet debe ser una prioridad en todos los estados», remataba el asesor independiente en asuntos relacionados con la libertad de opinión y expresión.

«La única y cambiante naturaleza de internet no solo permite a los individuos ejercer su derecho de opinión y expresión, sino que también forma parte de sus Derechos Humanos y promueve el progreso de la sociedad en su conjunto», añadía La Rue después de haber presentado su informe ante la cúpula de Naciones Unidas. De hecho, y según apuntan los expertos, el universo web ofrece unas oportunidades sin precedentes para desarrollar los Derechos Humanos.

Por lo tanto, es esencial que todos los agentes, tanto públicos como privados, respeten y protejan en internet los principios básicos de convivencia plasmados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. «También se deben tomar medidas que garanticen que internet funcione y evolucione de manera que cumpla con los Derechos Humanos en la mayor medida de lo posible», puntualizaban desde el colectivo internet Rights and Principles Dynamic Coalition.

Naciones Unidas sostiene que el acceso a la web debe mantenerse despejado y destaca que esta circunstancia «es especialmente valiosa en momentos políticos clave como elecciones, tiempos de intranquilidad social». Con esta visión, continúa el informe, la Red de redes como medio para ejercer el derecho a la libertad de expresión «solo puede servir a estos propósitos si los gobiernos asumen su compromiso por desarrollar políticas efectivas para lograr el acceso universal».

Sin embargo, el propio La Rue advierte de que son las propias autoridades las que restringen los canales y el flujo de información por temor al poder de internet para cuestionar el poder establecido y lo que pueda ocurrir con posterioridad, como ha quedado demostrado en las recientes movilizaciones de los Indignados y el popular movimiento 15M, o hace ya unos meses con las revueltas en el mundo árabe y sus bloggers.

«En los últimos meses hemos visto un creciente movimiento de personas en todo el mundo que promueve el cambio por la justicia, la igualdad y más respeto por los Derechos Humanos. Sin embargo, -continúa La Rue- las características únicas de internet, que permiten a los individuos difundir la información al instante, a organizarse e informar al mundo acerca de las situaciones de injusticia y de desigualdad, también ha creado temor entre los gobiernos», concluye.

Por todo ello, el asesor de Naciones Unidas sostiene que debería «limitarse lo menos posible» el tráfico de información a través de internet a excepción de las circunstancias «muy excepcionales» previstas por las leyes internacionales como por ejemplo, un ciberataque.

A pesar de este manual de buenas conductas asumido por Naciones Unidas, el año pasado más de un centenar de personas fueron encarceladas por ejercer su derecho a expresarse libremente a través de la Red. Ante este panorama, los responsables de la ONU mostraron su preocupación por las medidas correctoras aplicadas por algunos gobiernos que vulneran el acceso libre a internet y, por lo tanto, un Derecho Humano Universal. Se refiere a los casos de China (donde se han bloqueado las páginas de Facebook, Twitter, YouTube o LinkedIn), Egipto (donde directamente se cortaron las conexiones durante las protestas ciudadanas).

Fuente:http://www.noticiasdenavarra.com/2011/07/04/ocio-y-cultura/comunicacion/la-onu-se-conecta-a-la-era-digital-y-declara-internet-como-derecho-humano

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