Libro ‘Sociedad, guerra y periodistas: la información en tiempos de fusiles”

Libro ‘Sociedad, guerra y periodistas: la información en tiempos de fusiles”

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Con la publicación del libro ‘Sociedad, guerra y periodistas: la información en tiempos de fusiles”, la Federación Colombiana de Periodistas, FECOLPER, revela una investigación realizada a lo largo y ancho del territorio nacional para identificar los hechos y patrones de violencia perpetrados contra los periodistas, comunicadores sociales, organizaciones gremiales y demás trabajadores de los medios de comunicación desde la década del 70 hasta hoy; los cuales han constreñido el ejercicio periodístico y por ende, han transgredido los legítimos derechos a la libertad de expresión y la protección a la actividad periodística, consagrados en los artículos 20 y 74 de la Constitución Política de 1991. (Lea el libro completo abajo)

En ocho capítulos distribuidos en 185 páginas, la publicación aborda las rutas de reparación integral a periodistas, la normativa vigente que ampara el ejercicio periodístico y la libertad de prensa a nivel nacional e internacional, identifica el contexto, los hechos y victimarios que obstaculizaron la labor informativa década a década; así mismo hace un recorrido por cada una de las regiones del país, determinando patrones, actores armados, formas de violencia y rememorando a los periodistas y comunicadores que fueron blanco de los fusiles y la manera cómo esas agresiones afectaron al gremio periodístico nacional y a la sociedad en general.

Dicha investigación arrojó que es en las regiones donde se localiza el mayor riesgo para ejercer el periodismo en Colombia, debido a los diversos rostros que representan el conflicto armado. En el libro se encuentra una radiografía regional que clasifica las acciones violentas, los modelos victimizantes impuestos y sus perpetradores, narrada desde las voces de los mismos periodistas. Los registros indican que guerrillas, paramilitares, narcotraficantes, bandas criminales, Fuerza Pública, grupos económicos y políticos, ejercieron presiones para controlar las agendas informativas de las zonas donde tenían intereses económicos, operativos y territoriales.

De acuerdo a las dinámicas de la confrontación, hoy el panorama ha mutado a nuevos modelos represivos de. A sangre y fuego se silenció durante varias décadas al periodismo colombiano: asesinatos, desplazamientos, hostigamientos, amenazas, detenciones ilegales, secuestros, torturas, abusos sexuales, estigmatización, exilio, entre otros hechos de vulneración.

Aunque en menor proporción, muchas de estas violaciones se mantienen y a ellas se suman otros modelos de censura como las persecuciones laborales que finalizan en despidos injustificados, los montajes judiciales, la detención arbitraria, la destrucción del material periodístico y las campañas de estigmatización y desprestigio, además de las presiones a través de la pauta publicitaria; obstaculizando -con todas estas formas- la pluralidad informativa y la democracia, limitando a su vez, la sostenibilidad de espacios informativos independientes y de pequeños medios de comunicación. Un sutil condicionamiento a la libertad de prensa.

Los daños dejados por las acciones violentas en muchos casos son irreparables para el periodismo y para la sociedad. El detrimento material e inmaterial sufrido por los periodistas traspasa el campo profesional afectando su entorno personal y familiar. Las investigaciones realizadas por la FECOLPER evidencian que los comunicadores victimizados terminaron padeciendo trastornos psicológicos, en condiciones laborales precarias, desempleados o en el peor de los casos, siendo estigmatizados y desprestigiados en la labor periodística.

Las afectaciones causadas en las audiencias repercutieron directamente en la sociedad desinformada, informada parcialmente y mal informada que tiene Colombia hoy. Durante el recrudecimiento del conflicto, la información noticiosa se modificó o se omitió como consecuencia de las amenazas, el miedo y las permanentes obstrucciones al trabajo periodístico. El manejo dado a las informaciones fue manipulado por los actores armados, especialmente en las regiones.

Cada agresión contra la prensa significó la reducción de espacios democráticos. El aumento de la ignorancia histórica frente a los sucesos que por cuenta de los perpetradores no fueron informados o fueron narrados a base de presiones y vicios. La falta de información implicó también un ataque profundo contra el ejercicio de otras libertades civiles, como la oposición política legal.

*Nota de prensa elaborada por Samny Sarabia para FECOLPER

 

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