Nuestro 8 de marzo en medio de la política y el periodismo

Nuestro 8 de marzo en medio de la política y el periodismo

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Que un Día Internacional de la Mujer coincida con época electoral en un país como Colombia, necesariamente lleva a los temas de la participación y la incidencia política de las mujeres en esta sociedad atravesada por un conflicto armado de varias décadas.

La conmemoración sirve para recordar a la sociedad el panorama que viven (y padecen) las mujeres en el mundo, sirve para mostrar cifras y situaciones que mejoran o empeoran, pero también para mostrar lo que falta por recorrer y para invitar, especialmente a las mujeres, a que se conviertan en generadoras del cambio.

En un documento elaborado hace cinco meses y llamado ‘Incidencia feminista a favor de las mujeres víctimas del conflicto armado en Colombia’, Olga Amparo Sánchez Gómez, de la Ruta Pacífica de las Mujeres, menciona que entre los desafíos presentes y hacia el futuro, “en el campo político es necesario definir nuevas formas de intervención en lo público (…) Se debe avanzar en nuevas interpretaciones que posibiliten a las mujeres ubicar, identificar y dar sentido político a los acontecimientos de su vida cotidiana y de sus entornos. Reinterpretar la política, la democracia radical, los derechos individuales y colectivos”.

Superar estos y otros retos significa transformar una dura realidad que  evidencia que el 52,3 por ciento de la población desplazada son mujeres y cerca del 30 por ciento de los hogares desplazados tienen como jefe a una mujer sola, según una encuesta realizada en 2008 por  la Comisión Nacional de Seguimiento a la sentencia T025 de 2004, emitida por la Corte Constitucional sobre la atención a la población desplazada.

En resumidas cuentas, para Sánchez – la líder de la Ruta Pacífica-, Las implicaciones del conflicto armado en la vida de las mujeres pone la discusión en el sistema de “poder socio-sexual y político colombiano, que se fundamenta en una organización social basada en un patrón de ordenamiento masculino, en el cual lo femenino resulta incompleto, desviado, inferior”.

La vulnerabilidad no es solo en el escenario de la confrontación armada. Datos del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses muestran que la violencia de pareja es el 70 por ciento de los casos de violencia intrafamiliar, en los que las mujeres las principales víctimas (89 por ciento). Generalmente, el agresor es el esposo o compañero, quien aprovecha “la privacidad que ofrece la vivienda y las asimetrías de poder existentes, entre los sexos, al interior de los hogares”, comenta Sánchez.

Por eso en una fecha como esta es obligación mirar cómo el Congreso colombiano legisla para este gran público vulnerado en sus derechos. Y aquí sale a flote otra realidad.

Según IPU (Inter-Parliamentary Union), Colombia comparte un deshonroso puesto 111, entre 134, al analizar el número de mujeres congresistas. Al igual que República del Congo y República Armenia, Colombia solo tiene 12 por ciento de mujeres en este órgano legislativo, lo que lo convierte en el país de América Latina con el peor índice.

Las cifras se mencionaron la semana pasada, durante el foro organizado por Semana, Vote Bien y la Mesa de Género de la Comunidad Internacional en Colombia. Y si se mira el número de mujeres candidatas para este domingo 14 de marzo, que es del 22,3 por ciento del total de aspirantes a Cámara y Senado, la situación no tiende a mejorar.

En el portal de internet La Silla Vacía se pusieron en la tarea de hacer ese análisis y no encontraron números halagadores y son contundentes en afirmar que “las candidatas mujeres están lejos de ser las protagonistas”.

Al revisar las listas a Cámara y Senado encontraron que aunque el “Partido Liberal inscribió a 46 mujeres, los verdes y conservadores 35 mujeres cada uno, y La U inscribió 34, éstas no alcanzan a representar un 30 por ciento del total en la lista de su partido. Respectivamente, las liberales representan solo son un 21,3 por ciento; las verdes un 25,7 por ciento, las conservadoras 15,2 por ciento y las de la U un 15,2 por ciento. Sergio Fajardo, aunque inscribió menos mujeres (12), representan el 18,1 por ciento de su lista de 66 candidatos”. El último puesto es para el Polo Democrático Alternativo, con 9 mujeres en sus listas, es decir, el 10,8 por ciento de los 83 candidatos.

En ese debate, la ex senadora liberal Cecilia López, aseguró que la única forma en que las mujeres van a “lograr trasformar la política es tomándose los partidos como dirigentes”. Y les pidió a las candidatas que lleguen a congresistas a “que no se contenten con buscar el cumplimiento de una cuota sino la paridad, como lo han hecho ya otros países de América Latina”.

¿Y en el periodismo qué?

Para mostrar que este tema también puede evaluarse en los medios de comunicación y que estos pueden ayudar a cambiar la realidad social de la inequidad de género, el año pasado se publicó Manual de reportería política con enfoque de género. Fue un proyecto de la Mesa de Género de la Cooperación Internacional en Colombia y financiada por el Proyecto Fortalecimiento Democrático del PNUD e IDEA Internacional.

Analizaron los cargos directivos de los 15 medios de comunicación más importantes, entre ellos RCN Radio y Televisión, Caracol Radio y Televisión, El Tiempo, El Espectador, Semana, El Colombiano, W Radio y La FM.

Se encontraron con que 10 son dirigidos por hombres y seis por mujeres. Esto porque Caracol TV tiene como directores a un hombre y a una mujer. También se evidenció que de los “43 medios de comunicación impresos que se hallan afiliados a Andiarios, 38 (88,3 por ciento) tienen a un hombre como director, editor general o coordinador. Los otros cinco (11,7 por ciento) tienen mujeres en esas posiciones”.

Según este manual, hay ocho actitudes o prácticas que impiden que dentro de los medios de comunicación se haga un cubrimiento que ayude a la equidad de género y, en particular, a que haya más presencia femenina en la política:

–      El reparto relativamente funcional de hombres manejando temas duros y mujeres temas ligeros.

–      Uso del lenguaje que frecuentemente no ayuda a superar los prejuicios.

–      Falta de enfoques de género en los contenidos

–      La permeabilidad a los estereotipos que admiten los contenidos periodísticos

–      Los prejuicios buenos

–      Desbalance entre fuentes masculinas y femeninas en la mayoría de los temas políticos

–      La escasa presencia de voces femeninas en el núcleo de expertos consultados para los grandes informes políticos

–      Pobreza notoria en cuanto a los temas de mujeres y política

El Centro de Solidaridad de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) en Colombia y la Federación Colombiana de Periodistas (Fecolper) han puesto su grano de arena en la visibilización de los hechos que afectan a las mujeres.

En diciembre del año pasado, durante el II Congreso Regional de la Federación de Periodistas de América Latina y el Caribe (Fepalc), en el que cada organización nacional presentó su informe anual de derechos humanos, Colombia fue el único país que presentó cifras según su impacto por género, entre enero y noviembre de 2009.

En ese periodo, se registraron 166 agresiones contra el libre ejercicio del periodismo, 42 de ellas contra mujeres. El documento demuestra que “las mujeres periodistas también son víctimas, en un importante porcentaje, de los ataques contra el ejercicio del periodismo”.

TIPO DE AGRESIÓN Periodistas agredidos MUJER HOMBRE
Hostigamiento / Obstaculización al trabajo periodístico 50 12 38
Destrucción / Hurto de material periodístico 8 3 5
Amenazas 47 13 34
Detención ilegal 4 0 4
Atentados 1 0 1
Homicidio 6 1 5
Agresión física 16 5 11
Censura directa Colectivo Colectivo Colectivo
Censura indirecta mediante asignación de publicidad 2 1 1
Agresión verbal 12 2 10
Renuncia a esquema de protección por seguimientos 1 0 1
Acoso judicial 9 2 7
Vulneración de derechos laborales 2 1 1
Violación domicilio 3 0 3
Desplazamiento forzado 2 1 1
Secuestro 1 0 1
Violación a la libertad de opinión 2 1 1
TOTAL 166

100 %

42

26,3%

124

73,6 %

 

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