El cambio de Cambio:

El cambio de Cambio:

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foto: google imagenes

“Las denuncias eran indudablemente una de las fortalezas de Cambio (…) Y no habrá personas que no digan que fue por eso que la cerramos.

(…) pero de ninguna manera fue por una presión política”, dijo Luis Fernando Santos hoy sobre la transformación de la revista Cambio y la salida de sus directores María Elvira Samper (en la foto) y Rodrigo Pardo (en la derecha).

Desde que la Casa Editorial El Tiempo anunció ayer que la revista Cambio dejaría de ser la revista Cambio, hay una sola pregunta en el ambiente: ¿Le entregaron las cabezas de Rodrigo Pardo y María Elvira Samper al gobierno de Uribe?

Varios incidentes suscitan la pregunta. Por un lado, en su columna de El Tiempo, del 15 de septiembre de 2009, el ex asesor presidencial José Obdulio Gaviria acusó a Rodrigo Pardo, el director hasta ayer de la revista Cambio, de ser el “líder de la bigornia”, una palabra que desde entonces entró en el léxico popular y que más recientemente él mismo definió como “la cuadrilla misma” o la “barra brava de cualquier cosa”, en este caso del antiuribismo.

Como en la misma columna Gaviria criticó a “una señora cuya sabiduría es repetir agravios, y que tiene espacio preferencial semanal” en El Tiempo, y al poco tiempo a la columnista le quitaron el espacio en la columna tras criticar al periódico, algunas personas han interpretado que José Obdulio estaría detrás de la decisión de la junta directiva del conglomerado editorial de volver la revista una publicación mensual de temas más light.

El otro incidente fue una entrevista en El Tiempo de Juan Manuel Santos en noviembre a raíz del informe de la Corporación Arco Iris sobre la Seguridad Democrática.

La conclusión principal del estudio, que fue republicado en carátula, es que esta política del Presidente Uribe había tocado techo e iniciaba su declive.

Aunque el ex Ministro de Defensa y más seguro candidato por la U nunca mencionó explícitamente a Cambio y acusó genéricamente a quienes criticaban la política de Seguridad Democrática de hacerle eco a los terroristas, en la revista sus directivos sintieron que hacía alusión a ellos pues el estudio había sido divulgado como carátula de su edición del 26 de noviembre.

En su editorial de la siguiente semana, la fundadora y editora de Cambio María Elvira Samper le ripostó:  ““Idiotas útiles” nos llama a los periodistas de CAMBIO el ex ministro Juan Manuel Santos, candidato en ciernes de La U, por haber publicado un resumen del informe de la Fundación Nuevo Arco Iris escrito por su director León Valencia”

Y por último, están las declaraciones de los dos directores despedidos, Rodrigo Pardo y María Elvira Samper, que sin pelos en la lengua han puesto en duda el argumento de la CEET para despedirlos sobre que la revista no era un buen negocio para la Casa Editorial.

“No puede ser que las razones sean solo el negocio”, dijo a La Silla Vacía Samper. ¨Tenemos fuentes fiables, de que había molestias en la junta directiva sobre si deberíamos hacer este periodismo de investigación¨.

Samper y Pardo han explicado que la revista dio utilidades el año pasado y que en todo caso, otras revistas del grupo como Don Juan, que vienen perdiendo plata desde su creación, no fueron tocadas.

La Silla Vacía supo, pero no pudo comprobar de manera independiente, que Francisco Solé, el representante de Planeta en la junta de El Tiempo, manifestó en algún momento su incomodidad con el periodismo de investigación de Cambio.

Fuentes cercanas al diario creen que José Obdulio Gaviria, que es uno de sus mejores amigos, lo ‘envenenó’ contra Rodrigo Pardo, quien había caído en desgracia con el gobierno mucho antes de Agro Ingreso Seguro.

Según conoció La Silla Vacía, en una reunión en Palacio de Nariño en el 2005, a la que Uribe citó a los directores de medios, les contó off the record sobre la detención unas semanas antes de Rodrigo Granda, el ‘canciller’ de las Farc, quien fue capturado ilegalmente en Venezuela y traído a Colombia por agentes del Estado.

El Presidente les pidió no decir nada al respecto por las implicaciones diplomáticas del incidente.

Coincidencialmente, una de las periodistas de El Tiempo obtuvo la misma información mediante fuentes cercanas a la guerrilla y el diario publicó la chiva pues la fuente era distinta a Palacio. El gobierno se quedó siempre con la sensación de que Pardo había traicionado su palabra ante el Presidente.

El último argumento


A lo anterior, se suman los artículos incómodos de la revista para el Gobierno.

Artículos que el año pasado pusieron en el centro del debate los temas que más han golpeado al gobierno de Uribe: Agro Ingreso Seguro, la inseguridad urbana y las bases militares.

Cambio fue el medio que destapó la entrega de millonarios subsidios agrícolas a familias pudientes de la Costa (luego se supo que también se habían beneficiado otros grupos poderosos cachacos), afectando por primera vez la popularidad del Presidente Uribe y colocando el tema de la corrupción del gobierno en la mente de los colombianos. Tras esta publicación, Andrés Felipe Arias, el precandidato conservador más allegado a Uribe comenzó su descenso en las encuestas.

Cambio también reveló el acuerdo secreto entre Colombia y Estados Unidos, mediante el cual el presidente Uribe le ofreció al gobierno de Obama las bases militares para ser utilizadas por tropas gringas.

Tras su publicación por la revista se generó un intenso debate, incluso en el Congreso, donde fue citado el gobierno a dar explicaciones sobre la inmunidad concedida a los militares gringos. Y el gobierno se vio obligado a pedirle un concepto al Consejo de Estado, que a la postre resultó negativo, aunque no obligatorio.

Cuando nadie hablaba del tema en los medios, Cambio también puso sobre el tapete el tema de la inseguridad en las ciudades, y pronosticó que se convertiría en un lunar de la política de seguridad del gobierno, cuya efectividad en el campo es indudable pero que no incorpora estrategias concretas para luchar contra las bandas urbanas.

¿Le están cobrando a Cambio su independencia?


La CEET, en su comunicado oficial, explicó que la decisión de cerrar el diario popular HOY y de volver Cambio una revista mensual de temas generales atendía a una realidad comercial y a un cambio en los hábitos y preferencias de sus audiencias, que cada vez migran más a Internet.

“Nosotros compramos a cambio hace tres años largos con el entusiasmo de poderla sacar adelante, apoyándola con todas las inercias de El Tiempo. Le metimos plata, la apoyamos, creímos y sencillamente no resultó”, explicó hoy en la radio Luis Fernando Santos, el presidente de la CEET.ç

“Nadie desconoce los éxitos periodísticos y las denuncias de Cambio, pero las cifras decían otra cosa: cada vez menos y menos circulación, cada vez menos y menos avisos.”

Negó que la política tuviera algo que ver. “Todas las interpretaciones que estaba escuchando, que ‘no, es una decisión política, porque le hacía ruido al gobierno’.

Pero en el fondo, y con tristeza, son decisiones de negocios y eso fue lo que se hizo”, agregó. Y reiteró que tanto Rodrigo Pardo como María Elvira Samper habían tenido siempre una libertad absoluta para publicar lo que querían.

La verdad, en el medio


La Silla Vacía confirmó con gente de la revista que nunca sintió que había una censura a la información y tampoco insinuaciones de bajarle el tono a historias contrarias al gobierno.

También es un hecho que la revista no era un buen negocio. Durante los últimos seis años antes de vendersela a El Tiempo, sus dueños originales –los periodistas Roberto Pombo, Mauricio Vargas, Ricardo Ávila, María Elvira Samper y Pilar Calderón- pusieron plata de su bolsillo para sostener la revista que difícilmente competía frente al éxito comercial de Semana.

Cuando El Tiempo la compró el respiro económico se sintió.
Pero muy pronto, Planeta comenzó a mostrar la cara que todos conocen de ella en España. Es un negocio y sus preocupaciones por otros asuntos menos mundanos, como la democracia, están en un segundo nivel de prioridad.

El año pasado, los nuevos directivos le pidieron a todos los medios que hicieran recortes para hacer la operación más eficiente. Y de hecho, los recortes se dieron. El Tiempo.com despidió a su director Guillermo Franco y lo reemplazó por uno más jóven y más barato.

Y a varios más de la nómina. Del impreso, salieron los editores más veteranos como José Navia, Andrés Zambrano y Ana Lucía Duque. Y en CityTV la poda fue dramática. En Cambio, los recortes fueron mínimos.

En el caso específico de Cambio, una fuente cercana a la parte administrativa, explicó que los sueldos de Pardo y Samper equivalían a casi el 40 por ciento del costo total de la nómina de la revista, lo cual preocupaba a los de la junta directiva.

“Eso puede ser cierto¨, dijo María Elvira Samper a La Silla Vacía. “Pero una casa editorial que produce los miles de millones de pesos que genera El Tiempo, podría habernos planteado alternativas.

Nunca nos plantearon siquiera renegociar nuestro contrato. Y el oficio periodístico tiene que ser más que un negocio”.

La gente que conoce a Planeta dice que para ellos no lo es.

 “Hace dos años nos dijeron que los medios que no dieran plata los cerraban”, dijo una de las fuentes a La Silla Vacía. Los de Planeta  tienen claro que se trata de un negocio y que lo único que importa son las utilidades.

Y sobre todo ganarse el Tercer Canal, que será un negocio multimillonario, y que depende en gran parte del gobierno dada su alta representación en la Comisión Nacional de Televisión.

“Si fuera por un asunto periodístico era más fácil simplemente cambiar al director”, dijo la fuente.

En conclusión, la orden de transformar a Cambio posiblemente obedeció a una decisión de negocio.

Pero es una decisión que alegrará sin duda al gobierno, que tendrá un crítico menos y a José Obdulio, que se había quejado en muchas oportunidades que Cambio no le hiciera el contrapeso ideológico a Semana, que es vista por el Gobierno como trinchera del antiuribismo.

Los tristes seremos los lectores que nos quedamos sin otra fuente de información y opinión calificada sobre el acontecer político.

fuente:

http://www.lasillavacia.com/historia/6441

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