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Foto tomada: google images

Docente amenaza a directivo de FECOLPER en Cartago y en Sincelejo policías censuran a periodistas

Por una noticia dada a conocer en abril del año pasado, Luis Alberto Marín, director de cartagonoticias.com y Fiscal de la Federación Colombiana de Periodistas, fue amenazado por Carlos Marín, docente de la Universidad Los Libertadores, el pasado viernes 29 en Cartago, Valle. Y en el área rural de Sincelejo, Sucre, un grupo de policías obligó a borrar unas imágenes al periodista José Carlos Iriarte, reportero de Telenoticias del canal 12, durante el cubrimiento de un crimen, el sábado 30.VIEJA NOTICIA, INTOLERANCIA FRESCA.

“Por usted abrir la boca perdí $20.000.000… yo a usted lo mandé a amarrar con unos amigos que tengo… pero después me dio pesar y paré la cosa”, le dijo el profesor Carlos Marín, al periodista Luis Alberto Marín, presidente del Círculo de Periodistas de Cartago, CPC, y Fiscal de FECOLPER, el pasado viernes 29, en una calle del municipio de Cartago.

Finalmente, para garantizar que el periodista comprendiera el carácter de la amenaza, concluyó: “¡Bocón! y eso lo puedo hacer”. El colega reaccionó de inmediato haciendo escándalo, para que se enteraran de lo que sucedía quienes estaban frente al colegio donde el maestro profirió la amenaza.

El motivo de la molestia del docente, estaba relacionado con una nota publicada en cartagonoticias.com, el 28 de abril de 2009, en la que se informaba que la Universidad del Magdalena desautorizaba a la Universidad Los Libertadores a ofrecer carreras universitarias en el municipio de Cartago, como lo estaba haciendo Carlos Marín.

LIBERTAD DE PRENSA Y QUEPIS

Argumentando que les había hecho tomas sin sus quepis puestos, un grupo de policías exigió borrar parte del material grabado por el colega José Carlos Iriarte, de Telenoticias del canal 12, el pasado sábado 30, a las 4:00 p.m., cuando cubría un homicidio en el corregimiento Cruz del Beque, área rural de Sincelejo.

Iriarte explicó a FECOLPER que como fue el primer periodista en llegar al lugar, ante la soledad del lugar y la actitud de los uniformados, accedió a la petición de censura y borró lo que le exigieron, con excepción de las imágenes del cadáver.

Pero este no es un caso aislado sobre la extralimitación de algunos uniformados en Sincelejo; el día anterior, dos reporteros del diario El Meridi

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