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Foto: google images

Una verdadera avalancha de agresiones contra periodistas, ha sido protagonizada por intolerantes en Arauca, Tolima, Bogotá y Risaralda, durante la última semana.

En el primero de los hechos, tras las amenazas hechas vía internet, aparentemente del Frente X de la guerrilla de las FARC, por el cubrimiento realizado de las multitudinarias marchas contra el secuestro, del pasado 20 de julio, nuevos mensaje intimidatorios fueron enviados a varios colegas en emails y llamadas telefónicas insultantes. De esta nueva agresión, fueron objeto tanto colegas de la ciudad de Arauca como de la vecina Saravena.

Por su parte, el periodista Afranio Franco Ballesteros denunció al Centro de Solidaridad de la Federación Internacional de Periodistas, Ceso-FIP, el saboteo a la transmisión que realizaba con motivo del día del campesino, a través de la televisión comunitaria del municipio de Rioblanco en el departamento de Tolima, también el pasado 20 de julio. Según explicó el colega, esta acción puede obedecer a su negativa a leer un comunicado anónimo contra la administración municipal, pues los cables de los equipos con fueron cortados, posteriormente, con un arma blanca. El periodista, quien cuenta con un esquema de protección estatal, recibió la recomendación de abandonar inmediatamente el municipio de Rioblanco.  Ese mismo día, en horas de la noche, la estación de policía fue objeto de un ataque con explosivos.

En Bogotá, hoy, en horas de la mañana, la hija del periodista Pedro Cárdenas, recibió una llamada en la que le anunciaba que su padre sería castigado dónde más le dolería. Cárdenas es director y redactor de la revista La Verdad, donde ha develado los vínculos de políticos del departamento de Tolima con grupos paramilitares de extrema derecha.

Finalmente, Hugo Armando Álvarez, director del noticiero de televisión CNC que emite en Santa Rosa de Cabal, fue dejado en libertad, luego de tres días de secuestro ejecutado por un grupo de desconocidos.  Álvarez, de 25 años, quien fue nombrado recientemente, director del noticiero, había realizado informes sobre la grave situación de seguridad en la turística ciudad del departamento de Risaralda, tras la consolidación de poderosas bandas dedicadas a la venta de drogas ilícitas que libran una batalla campal por el control del mercado en la región.

“Los intolerantes de todo el espectro ideológico y delincuencial, no descansan en su tarea de impedir que la información llegue a los ciudadanos.  Sin embargo, colegas valientes y decididos, están empeñados en cumplir con su deber, aún a costa de su propia seguridad”, comentó Eduardo Márquez, Presidente de la Federación Colombiana de Periodistas y Director de Ceso-FIP. “Todos estos casos han sido debidamente judicializados, sólo esperamos que el Estado cumpla con su parte”, concluyó.

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